Hoy en día está muy en boga el tema de los perros tipo Pitbull, es decir, aquellos que incluyen a la raza American Staffordshire Terrier y con características similares.

Junto a la fascinación hacia estas mascotas, ronda una serie de especulaciones por sus poderosas capacidades, controversias debido a su uso en peleas, así como toda clase de mitos e historias con las cuales se acrecenta una imagen de perros poderosos, feroces y potenciales atacantes en el subconsciente colectivo.

Todo este fenómeno en el cual existen prejuicios hacia una raza, es excelentemente tratado en el artículo «¿Racismo…. ¿canino?», el cual los invito a leer.

Pues bien, uno de los tantos mitos que circulan alrededor de los perros tipo Pitbull, es aquel que se relaciona con la potente mordida de estos perros. Se trata de una creencia popular, la cual indica que  los perros tipo Pitbull cuando muerden, no sueltan a su presa o cualquier objeto a morder, es decir le sujetan y le jalonean sin dejarle ir aun cuando se le indica que lo haga;  por lo que se asegura que esta mordida  se debe a que los perros Pitbull tienen una mandíbula capaz de dislocarse y “trabarse” siendo físicamente imposible que ésta pueda abrirse y dejar de sujetar al objeto en cuestión.

Ante esta situación, catedráticos del Departamento de Morfología de la Facultad de Medicina y Veterinaria, de la UNAM: MVZ Héctor Villaseñor Gaona y MVZ Alberto Fouilloux Morales realizaron una serie de estudios anatómicos para comprobar si esta particularidad se llevaba a cabo.

La mordida se basa en la articulación temporo-mandibular, la cual es de tipo condilar (por la superficie en la cual interactúan los huesos de la mandíbula y el temporal), y es altamente especializada ya que se encuentra un disco (disco intra-articular), el cual permite el movimiento de mordida y facilita la movilidad.

Este estudio tenía como objetivo observar la relación de estas estructuras óseas y articulares en el momento de la mordida, para poder determinar si alguno de estos elementos se modificaba. Para esto se realizaron dos métodos.

El primero se trataba de una radiografía de la cabeza al momento de la apertura.

Como se observa en esta imagen. La articulación permanecía unida en su forma normal, por lo que se descartó que la articulación sufriera alguna modificación y con ello se presente una obstrucción y se sostenga la mordida.

Los Médicos Veterinarios determinaron que se debían observar más elementos de la mordida, por lo que se procedió a realizar una disección.

En esta disección, se estudiaron los músculos de la masticación y se encontró que aquellos músculos que favorecen el cierre de la boca (músculos  masetero y temporal) estaban muy desarrollados, es decir que su masa era muy grande, en comparación con la de otras razas de perros; además se diseccionó la articulación, confirmándose así que en individuos de esta raza no existe ninguna particularidad en los componentes de la articulación ni en la interacccion entre ellos.

Los catedráticos cotejan la siguiente explicación:

Los perros de esta raza poseen un gran desarrollo en sus músculos, incluyendo aquellos que  participan en el cierre de la mandíbula, por lo que la misma es muy fuerte.

De acuerdo a  un estudio realizado por un grupo de Suecia Animal Elite, la fuerza de la mordida de perros tipo Pitbull es de 1000 kg / cm2, mientras que la los perros Rotwailler es de 850 kg / cm2.

Esto nos demuestra que este perro tiene una mordida muy poderosa, ya que la fuerza de su mordida es mucho mayor, debido al desarrollo en los músculos que permiten la masticación;  aun siendo perros con peso y talla menor a los que son raza Rotwailler.

Además de la fuerza, también se debe mencionar que existen dueños que llevan a cabo “juegos” en los cuales se sostiene un juguete mientras el perro lo muerde y éste se agita, incluso levanta al perro; enseñando así al perro a que por más movimiento u orden no debe de soltar su presa.

Por otro lado tenemos que este tipo de perros pertenecen al grupo de los Terriers, perros que se fueron seleccionando para poder trabajar con base en la sujeción de objetos por su mordida.

El equipo concluyó que los perros tipo Pitbull pueden mantener o sostener la mordida mas no permanecer cerrada como consecuencia de alguna modificación o particularidad anatómica en los elementos de la articulación, como lo es una dislocación.

Una vez más vemos cómo la selección de características anatómicas encaminadas a una función, llevan al mejor amigo del hombre a ayudarlo a llevar a cabo tareas específicas. Por lo que es una gran responsabilidad que a  nuestros generosos perros  los cuidemos y entrenemos para encaminar dichas características hacia actividades positivas y sobre todo no dañinas en orden de que tanto ellos como nosotros vivamos felizmente la hermosa experiencia de esta amistad.

Este trabajo está basado principalmente en entrevistas realizadas a MVZ Héctor Villaseñor Gaona y MVZ Alberto Fouilloux Morales y el trabajo realizado por Héctor Villaseñor Gaona, Santiago Aja Guardiola, Alberto Fouilloux Morales y Raúl Ocádiz Tapia del Depto. de Morfología FMVZ-UNAM y Ricardo Ulises Ramírez Pérez del Departamento de Medicina, Cirugía y Zootecnia  para Pequeñas Especies FMVZ-UNAM; cuyos resultados fueron presentados en el cartel «DESCRIPCIÓN ANATÓMICA DE LA ARTICULACIÓN TEMPOROMANDIBULAR DEL AMERICAN STAFFORDSHIRE TERRIER PARA ACABAR CON EL MITO DE QUE SE TRABA AL MORDER».

Bibliografía

Schaller, O. (1996). Nomenclatura anatómica veterinaria ilustrada. España, Acribia S.A.

Dyce, K., et al. (1996). Texbook of Veterinary Anatomy. Philadelphia, EUA, W. B. Saunders.

Evans H., et al. (2002). Disección del Perro. México, D.F. Mc Graw Hill Interamericana.