¡Viva México! ¡Viva los Estados Unidos!

– Aun no sabemos a quien atribuirle la cita: Miguel Hidalgo,

Benito Juárez, Abraham Lincoln, Octavio Paz, Barack Obama.

La llegada a un evento de tal magnitud como la visita del H.H.H. Premio Nobel de la Paz y Presidente de los Estados Unidos de América debe ser elegante, con clase y exactitud, digna de un invitado de honor; no debe estar enmarcada por un hermoso tráfico provocado por los guardianes de la paz , donde camiones amenazan la vida del noble peatón que, ante la imposibilidad de usar la banqueta cerrada por seguridad (?), tiene que sortear al desesperado chofer y al desesperado trabajador  que augura el regaño de su jefe. En fin, después de tan suntuoso arribo todo indica que será un gran evento.

"I dreamed a dream" Obama interpretando su parte favorita de Les Miserables

“I dreamed a dream” Obama interpretando su parte favorita de Les Miserables

El Museo de Antropología pocas veces ve algunas de sus más preciados tesoros acompañados de otras piezas de arqueología mexicana de igual o mayor valor por estar tan bien conservados.  Entre ellos se vislumbraban a Denise Dresser, efigie de la ciudadanía y  Jorge G. Castañeda, vocero de las causas internacionales. Sin duda una colección muy especial era aquel conjunto de secretarios de estado: Ruiz Massieu, Meade y compañía, seguidos de Eruviel Ávila, Silvano Aureoles y otros distinguidos ejemplares de la fauna política regional de sonrisa taxidérmica. Maravillosa exposición que junto con algunos totémicos empresarios como Carlos Slim Domit (a quien la edad no le quita lo mirrrey: “papaw a Checo la está yendo rebien papaw”) dejó entrever cual es la “sociedad civil mexicana”.

Obviamente la gran mayoría de quienes ocupaba el patio eran estudiantes, a quienes el mensaje iba a dirigido. Entre ellos nos contábamos itamitas, pumitas, poliitas, cideitas, colmequitas, tequitooos, iberiitaaas, anahuaquitaaaaaas y muchos más, no sólo de Tenochtitlán sino también de los pueblos cercanos. No podían faltar los envíados del mirrreynato de Nuevo León y mucho menos los nobles defensores de la FES Acatlán. También se dejaron ver pequeños cachorros del imperialismo, literalmente, chamacos de 12 a 17 años ataviados de pantalones azules y sacos a la medida, listos para sacar su mejor inglés: No mams we… ¿a poco no sabías que era negro?

En pocas ocasiones los estadounidenses son tan capaces de reflejar su ideología liberal: “There is nothing as a free lunch” y así fue: no hubo lunch. Contrario a las grandes movilizaciones populares para ver a Enrique, en esta no se dispensaron en agradecer la presencia con torta y Boing, o su traducción inmediata, sándwich and coke. Lo más cercano era una tortazo de los guardias, bien aceptado y agradecido por más de una #ladydePolanco. El atasque de gente en la parte posterior era notable y finísimo, como el evento merecía.

Suenan las bocinas con una presentación grabada anunciando al Presidente de los United States of America y hace una entrada triunfal al recinto con la manos en alto, saludando, sonriendo. De fondo trompetas, flautas y tambores son opacados por la ovación, el estruendo de los gritos y aplausos. El público enloquece. Con gran jovialidad, Mr. Obama sube al estrado. Silencio.

El speech va claramente dirigido a una audiencia poco homogénea. Aunque inicia y acaba con los jóvenes como sus receptores, en el camino suelta frases que te digo Juan para que me oigas Peter. Su habilidad como orador y la habilidad del escritor de su discurso son de calidad de exportación, como nuestros jitomates. La espontaneidad planeada arrebata risas. La acusación del uso de Twitter y Whatsapp en pleno discurso sonroja a más de un secretario de estado (#tusabesquieneres). Todos ríen. Hipnotiza, encanta, decía un amigo: Dice lo que queremos oír. Usted muy bien Mr. Obama.

Algunos estudiantes comentan al respecto: faltaron planes de acción concretos para la política que propone, dio un mensaje muy vago. Colega, sea serio, había niños y reporteros en la sala, por respeto a los derechos humanos, no se puede hablar de estrategias completas, ni de delinear planes de acción acerca de la política comercial exterior, de la regulación de armas o del cabildeo político en la Cámara estadounidense para pasar la reforma migratoria. Imagínese que, ante el mareo que provocan esos tecnicismos, la reportera de TvAzteca se desmaye ante las cámaras. No, por supuesto, que no. Mejor que cite a Paz y Nervo, esos todos los leímos en prepa.

Su discurso, aunque en inglés, seguía la alta tradición del discurso político mexicano: “Arriba y adelante”, “El futuro son ustedes, los jóvenes”, “I dreamed a dream …”, “Becas para todos”, “Comercio para todos” , “Manufacturas para todos”, “Viva el Polí” y el espectacular cierre: “Viva México”; o como cuando invocó a Our Lady de Guadalupe y Juárez. Vaya museografía se arman estos güeros. Perdón gringos, por aquello de que estamos rompiendo estereotipos de ambos lados de la frontera. Vaya espectáculo. Vaya estrella. Valla de seguridad que arman para poder saludarlo.

 

El intrépido joven al verse en la posibilidad de acercarse e intercambiar ideas y opiniones con Mr. Obama se acerca al frente. Acelerado, como quien se abre paso en el tianguis, se posiciona, la adrenalina se eleva, Mr. Smith le dice: No camera, nothing in your hands. Cámara. Se guarda el celular y al voltear, de frente, tiene a Mr. Obama. Sorpresivo, sonrisa, pelón -“Nice to meet you” – dice – “Naistomitiutú” se alcanza a entender entre el balbuceo fugaz. Tres segundos bastan para bajar al más escéptico dos escalones. Cámara, la foto de perfil hubiera sido memorable.

Smile, it confuses people.

 

Se cree que la práctica de besar bebés está relegada a políticos de medio pelo y presidenciables en campaña. Falso. A falta de un bebé en la primera fila, Obama eligió a una señora ya entrada en la bella época de la madurez. Y el público enloquece y la señora no se lavará el cachete y las trompetas suenan. La función ha terminado. No puedo recordar hace cuánto no escuchaba a un grupo de “estudiantes, intelectuales, funcionarios y reporteros” enloquecer a esos decibeles. ¡Ah no, esperen, ya recordé! ->  Lo mismo pero venía de U.K.

Solamente le faltaron los mariachis. Solamente.