Síntomas fáciles de ignorar que podrían ayudar al diagnóstico de problemas severos en los niños

El cuidado de la salud que tengamos cuando somos niños muchas veces definirá nuestro futuro como adultos. El problema es que muchas cosas no se diagnostican tempranamente pues los niños no pueden hablar de lo que sienten como lo hacen los adultos y los pediatras dependen mucho de las observaciones que hagan los adultos que rodean al bebé. No todos somos padres, pero seguramente tenemos sobrinos, hermanitos o incluso vecinos a los que podríamos ayudar.

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A continuación se presenta una lista de síntomas o características que podrían parecer poco importantes pero que requieren de una evaluación detallada por parte de un pediatra para descartar padecimientos que puedan poner en peligro la vida o el desarrollo del bebé. Es importante destacar que se presentan los problemas más graves relacionados a los síntomas, lo que no quiere decir que TODO niño que presente dicho síntoma sea portador de una condición médica grave, pero es mejor estar atentos a las señales y que un médico calificado realice una evaluación que confirme que el bebé esté sano.

Apéndices/fositas preauriculares

Son pequeñas malformaciones sobre las orejas que están presentes en algunas personas y que parecen ser algo fácil de ignorar, pues muchas no afectan la audición, sin embargo, en algunos casos pueden estar asociadas a otras malformaciones internas que causen problemas en los niños como sordera, malformaciones renales y problemas inmunes. La mayoría de las veces existen como incidentes aislados y no significan nada grave, pero es importante estar atentos para detectar otras anomalías graves.

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Falta de apetito

Muchos de nosotros crecimos con la idea que fuimos niños remilgosos y que hicimos sufrir a nuestras madres con todos los alimentos que nos rehusábamos a comer. Las historias de los primitos o los hermanos que crecieron con una alimentación a base de Choco Krispis ® existen en todas las familias, lo que en algunos casos nos puede llevar a pensar que si el niño o niña es “malo para comer” no hay que darle mucha importancia y “ya comerá cuando le dé hambre”. Sin embargo, es importante destacar que los niños de entre un mes y medio y dos años y medio (lactantes) de vida tienen un crecimiento acelerado y, por lo tanto, son voraces y suelen comer casi todo lo que se les ofrece.

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Nos hacemos remilgosos y perdemos interés en la comida después de esa edad, cuando el mundo ofrece cosas que son más interesantes que la leche de chocolate o la papilla de zanahorias. Cuando un lactante come poco, no come bien o deja de comer hay que considerarlo enfermo hasta que se demuestre lo contrario.

Problemas para tragar, reflujo e infecciones son algunas causas comunes de falta de apetito que deben ser descartadas. Un niño que no come, no crece y en este periodo crítico de desarrollo esta situación es sumamente grave y requiere atención inmediata.

Ausencia de reflejo rojo

Los ojos rojos y diabólicos son un problema grave para todos aquellos que quieren lograr la foto perfecta en ambientes poco iluminados y que requieren del uso de flash. Puede ser algo molesto que requiera de corrección digital, pero es algo que debemos estar agradecidos de poseer, pues indica que la luz pasa correctamente del exterior hacia nuestra retina, lo que es esencial para la visión.

En el caso de los niños, es importante detectar la presencia de este reflejo rojo desde que nacen y durante toda la infancia. Su ausencia puede significar la presencia de una catarata congénita (una opacidad en el cristalino que obstruye la pupila), situación que requiere de corrección quirúrgica inmediata pues, un ojo que no recibe luz se atrofia y deja de ver, lo que puede causar ceguera permanente.

Otra causa de ausencia de reflejo rojo que suele aparecer en niños mayores de un año es el temido retinoblastoma. Este es un tipo de cáncer que crece en la retina, es sumamente peligroso pues puede invadir el cerebro y causar la muerte. Si de pronto en las fotos se observa un reflejo blanco u opaco en alguno de los ojos, es muy importante la visita al pediatra y una valoración por un oftalmólogo. Si se detecta a tiempo es un cáncer curable.

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Sobrepeso

Las abuelitas dicen que los bebés y los niños “gorditos” son más sanos y bajo ese pretexto muchas veces atiborran a los niños de calorías sin pensar en las consecuencias a largo plazo. México es el país con más obesidad infantil en el mundo, lo cual representa un problema de salud pública enorme, pues estos niños crecerán para convertirse en adultos enfermos. La obesidad y el sobrepeso en niños están relacionados con diabetes, hipertensión, cáncer y enfermedades del corazón en adultos, enfermedades que aparecen en edades más tempranas en aquellas
personas con una antecedente de exceso de peso en la infancia.

UN NIÑO GORDO NO ES UN NIÑO SANO. Todo niño debe ser pesado y medido en las consultas al pediatra, quien comparará estos datos con unas tablas estandarizadas por la OMS que determinarán si el niño tiene un peso y talla adecuados a su edad y sexo. Hay que quitarnos de encima mitos que pueden llevarnos a dañar la salud de nuestros niños y hacer caso a las recomendaciones dietéticas y de actividad física que de el pediatra.

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Vómitos/regurgitaciones y salivación excesiva después de comer

El reflujo es un problema común en los pacientes pediátricos y se manifiesta tempranamente en los niños con regreso de la comida a la boca e incluso salida al exterior después de los alimentos. Es importante evaluar y tratar el reflujo en niños pues, sobre todo, cuando está presente desde edades tempranas, puede causar daño pulmonar, lo que afecta enormemente la calidad de vida de los niños a medida que crece. Otras complicaciones son falta de apetito, falla para crecer, contracturas en el cuello y cólicos. Que el bebé te vomite todito después de darle la mamila no es sólo un inconveniente para ti (que quedarás oliendo todo el día a leche cortada), puede tener repercusiones graves para esa personita que apenas está creciendo.

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Ojos desviados

Hay un anuncio muy divertido de una bebé que hace bizcos y mueve los ojos en todas las direcciones porque se le antoja terriblemente el vaso de jugo que los papás sostienen frente a ella. Aunque pueda parecer un comercial divertido el estrabismo en bebés mayores de 8 meses no es un proceso normal y puede causar ceguera permanente si no se corrige.

Cuando un ojo está desalineado, el campo de visión que genera no “empata” perfectamente con el del otro ojo y genera visión doble. El cerebro es muy inteligente y entiende que no podemos ir por la vida viendo doble porque no podríamos medir distancias o identificar objetos, así que decide ignorar al ojo que está mal alineado. Si este fenómeno se mantiene se pierden las conexiones nerviosas entre el ojo y el cerebro, resultando en un ojo estructuralmente normal pero completamente ciego. Si esperamos a ver si el problema “se arregla solito” o nos parece “leve”, podemos buscar atención cuando ya sea demasiado tarde.

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Más vale prevenir que lamentar… Si detectas alguno de estos síntomas una visita al pediatra es lo más conveniente.

Referencias:

Kliegman. Nelson: Textbook of Pediatrics. Saunders. 18th edition, 2007.
Arcas G. Síndrome braquio-oto-renal. Revista Cubana de Pediatría 2005. V77 N2
Hay, W. Current: Pediatrics. Mc Graw Hill 19th edition 2009.