Al hablar de política fiscal, uno de los temas centrales determina la forma en que esta impacta sobre la desigualdad y la pobreza. La mayor parte de los países, particularmente los países en desarrollo, cuentan con algún tipo de programa de transferencias o de subsidios cuyo fin es aminorar a estos dos fenómenos sociales. Sin embargo, no todos funcionan igual ni tienen los mismos resultados. En un documento reciente del Comité por la Igualdad, se hizo un estudio de incidencia fiscal para Argentina, Bolivia, Brazil, México, Perú y Uruguay, encontrando diferencias interesantes.

Es bien sabido que América Latina es una de las regiones más desiguales del mundo. Es por ello que los gobiernos han hecho múltiples esfuerzos para combatir esta cuestión. Al estudiar el gasto del gobierno en estos países se encuentra que éste representa entre  25.5% al 51.2% del Producto Interno Bruto. Esto tiene implicaciones directas en el alcance de la política fiscal, su poder de redistribución y el tamaño del Estado.

Figura 1. Gasto del gobierno e ingresos por categoría en cuentas públicas y análisis de incidencia (como porcentaje del PIB)

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Otro punto importante que encontraron los autores es el hecho de que las variaciones en la redistribución del ingreso por la política fiscal no siempre están correlacionadas con el tamaño de la economía y del gasto público. Por ejemplo, en Argentina, Brasil y Uruguay,  la desigualdad en el ingreso tras impuestos y transferencias se reduce entre 20 y 25 por ciento mientras que el número de pobres se reduce entre 54 y 20 por ciento en Argentina y Uruguay y aumenta en 8% en Brasil. Por su parte, Perú, Bolivia y México la desigualdad en ingresos finales se reduce de 7.6% a 16% mientras que el número de pobres disminuyó 15% en México y 4% en Perú a la par de que en Bolivia se incrementa en 3%. Estas discrepancias se deben a las diferencias de gasto (México y Perú gastan menos) y a la mala focalización del gasto social (Bolivia).

Una cuestión muy transcendental es el hecho que el efecto neto de los impuestos y transferencias. Como ya se dijo antes, en el caso de Bolivia este efecto neto es negativo, es decir, ¡La acción del Estado termina por generar más pobres! El caso opuesto es Uruguay, país que aun cuando tiene un gasto similar al boliviano en materia de transferencias en efectivo e impuestos más altos, la actuación del Estado logra reducir la pobreza en 54%.

Esto nos lleva a una conclusión importante: más que gastar grandes cantidades de dinero en combate a la pobreza, lo realmente importante es que tanto dichos programas como la estructura fiscal estén bien focalizados y diseñados, de tal forma que no generen resultados contrarios a los esperados. Si bien el tamaño del gasto es una cuestión importante a tratar, también lo es la correcta focalización y el diseño de los programas sociales.

Esto hace que surja una pregunta, ¿qué factores limitan la redistribución de la política fiscal? Lo primero, que ya se mencionó es el tamaño del gasto. Otra cuestión es la cobertura de los programas. En México Oportunidades llega al 65% de los extremadamente pobres, mientras que Bolsa Familia llega al 85%; y Asignaciones Familiares (Uruguay) al 80%. Otro punto importante es que en ocasiones el tamaño de la transferencia por beneficiario es insuficiente. De igual forma, una mala focalización repercute en que se dilapide el gasto y una alta proporción de no pobres reciban beneficios que no necesitan, como el caso de Bolivia.

La política fiscal también puede ver limitado su accionar por una mala estructura de impuestos. En Brasil los impuestos al consumo de bienes básicos repercuten de manera importante en el ingreso disponible de los pobres y aumenta el coeficiente de Gini en el ingreso post-fiscal. Una política fiscal eficiente puede tener efectos muy positivos, como en Uruguay. Su contracara, una política fiscal mal diseñada, puede tener efectos muy negativos sobre la distribución del ingreso, como muestra el caso boliviano. De ahí la importancia de este tipo de estudios en el diseño de las políticas públicas. En México se relanzó el programa de Progresa Oportunidades ahora como Prospera. Es importante analizar este nuevo programa bajo el marco aquí mencionado para ver la incidencia que tendrá y los posibles beneficios o probables perjuicios.