Según Latinobarómetro la delincuencia es el segundo problema más preocupante en Latinoamérica, detrás de los problemas económicos, y seguida  por los de corrupción. Dado que  la región es la más desigual mundo podría pensarse en primera instancia que dicha condición se relaciona de alguna forma con las otras problemáticas. En este texto hablaré sobre la relación entre violencia, entendida en un concepto amplio que abarque homicidios, crimen e inseguridad, y la desigualdad, particularmente porque en algunos casos no es evidente si existe dicha relación y mucho menos la causalidad de la misma. Ejemplo de ello es que en México, mientras que la desigualdad ha permanecido relativamente constante en el tiempo, la violencia se incremento de forma importante en los últimos años.

Delincuencia-Latinobarometro-2013

 

Aunque existen muchas teorías sobre los determinantes de la violencia, podemos definir cinco corrientes principales (Verrier, 2014). La de “elección racional” según la cual la violencia es consecuencias de una serie de decisiones realizadas tras un análisis costo/beneficio por parte de los perpetradores;  la “biológica/psicológica” para la cual la violencia en realidad surge de la propensión de algunos individuos para ser más violentos que el resto, propensión determinada por cuestiones neurológicas o genéticas. Cercana a ésta corriente se encuentra la de  “socialización”, basada en la influencia que tienen sobre el individuo las interacciones con el resto de individuos que conforman su sociedad, de tal forma que si un individuo está en un contexto de violencia, ese individuo tendrá una mayor propension a ser violento.

Las dos  corrientes restantes son las que, a mi parecer, proveen de mejores herramientas para entender el fenómeno de la violencia en las sociedades lationamericanas.  La corriente “estructural” que explica que los determinantes de la violencia son multicausales y que se encuentran relacionados con las características socioeconómicas del entorno en donde surge la violencia.  Por último, se encuentra la corriente del “conflicto” que entiende a la violencia como resultado de la tensión inherente a la existencia de distintas clases sociales que buscan hacerse de recursos escasos.

Como usualmente ocurre en las ciencias sociales, no es posible entender al fenómeno de la violencia en su totalidad a partir de una sola corriente de pensamiento económico.. E incluso, algunos casos particulares no pueden ser correctamente explicados a partir de las corrientes de pensamiento de enfoque más amplio, sino que las mejores aproximaciones se logran desde aquellas cuyo marco de análisis se restringe a una serie limitada de elementos. Tal es el caso de Gregorio Cárdenas, el primer asesino serial mexicano, cuyo comportamiento fue definido y “solucionado” desde la corriente “biológica/psicológica” (Vázquez, 2011).

Para el tema de la violencia y su relación con la desigualdad, la corriente de pensamiento que establece un vínculo directo entre ambos elementos es la del conflicto (ver Carrol, 2011; Bourguignon, 1999;  Fajnzylber, Lederman y Loaiza, 1998; Hope, 2014 y Soares y Naritomi, 2010). La explicación teórica de que la desigualdad en el acceso a los recursos (cuya contraparte es la desigualdad en el poder de compra, es decir, la desigualdad en el ingreso) se ve reforzada por los estudios empíricos que encuentran que la región más desigual del mundo es tambi{en la de mayor criminalidad (ver Buvinic, Morrison y Schifter (1999); Fajnzylber, Lederman y Loaiza, 1998  y UNDOC, 2013) . En particular, el reporte de UNDOC sobre la tasa de homicidios nos muestra claramente que América Latina es la región más violenta del mundo.

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Es importante mencionar que dentro de la corriente “del conflicto” existen importantes discusiones sobre la mayor o menor influencia de la desigualdad como determinante de violencia y crimen, discusión que se puede encontrar en algunas revisiones de la literatura  (ver Eide, 2011 y Soares y Naritomi, 2010).

Para el caso mexicano, definir y profundizar en la relación desigualdad-violencia, es algo difícil (al igual que en el resto de la región latinoamericana). El primer obstáculo es la falta de datos o por la poca confianza que existe en las fuentes de datos oficiales sobre el tema (Hope, 2014).

La relación desigualdad-violencia es un tema al que la economía y en particular los enfoques surgidos de la región latinoamericana tienen mucho que aportar. A pesar de que falta mucha investigación desde la óptica del conflicto sobre la relación entre desigualdad y violencia, en México existe la posibilidad de que ocurran cambios que, de acuerdo a dicho enfoque, pueden ayudar a reducir los niveles de violencia. El primero es la propuesta de aumentar el salario mínimo, que reduciría la desigualdad de ingresos e incrementaría el poder de compra de los más pobres.  En segundo lugar, la propuesta de legalizar la marihuana para uso recreativo; lo que quitaría el título de propiedad de esa droga al crimen organizado y se lo daría al Estado, lo que por un lado reduciría sustancialmente los ingresos de los grupos de narcotraficantes, y aumentaría los ingresos gubernamentales, lo que podría redundar en una mayor provisión de bienes públicos que, de ser bien diseñada, ayudaría a atenuar la la desigualdad en el acceso a servicios básicos que actualmente existe. en el país.

Referencias

(1)    Carrol, Leo. Jackson, Peter (2006). Inequality, opportunity, and crime rates in central cities.

(2)    Bourguignon, Francois (1999). Crime, Violence, and Inequitable Development in Annual Worlf Bank Conference on Development Economics.

(3)    Buvinic, Mayra; Andrew Morrison y Michael  Shifter,  (1999). La violencia en América Latina y el Caribe: Un marco de referencia para la acción.

(4)    Eide, Erling. (1997). Economics of crminal behavior: survey and bibliography.

(5)    Fajnzylber, Pablo; Daniel Lederman y Norman Loayza,  (1998). Determinants of crime rates in Latin America and the world: an empirical assessmente”.

(6)    Fajnzylber, Pablo. Lederman, Daniel, Loayza, Norman (2002). Inequality and violent crime.

(7)    Grover, Chris (2008). Crime and Inequality.

(8)    Hope, Alejandro (2014). Homicidios: algo no cuadra.

(9)    Latinobarometro (2013). Informe 2013.

(10)Piketty, T. (2000). “Theories of Persistent Inequality and Intergenerational Mobility” en A. Atkinson y F. Bourguignon. Handbook of Income Distribution.

(11)Soares, Rodrigo. Naritomi, Joana. (2010) Understanding High Crime Rates in Latin America: the Role of Social and Policy Factors in The Economics of Crime. 

(12)UNDOC (2013). Global study on homicide.

(13)Vázquez, Juan de Dios (2011). La fábrica del asesino. El Goyo Cárdenas y las transformaciones identitarias de un homicida serial.

(14)Verrier, Martín (2014). El círculo vicioso de la desigualdad y la inseguridad.