Sin duda alguna, la desigualdad fue el tema central del 2014 y continuará siéndolo en el futuro inmediato. Organizaciones internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, OCDE y CEPAL comienzan a discutir las implicaciones  de la desigualdad en la estabilidad política y el crecimiento económico de las sociedades.

El economista francés Thomas Piketty,  con su libro “El Capital en el Siglo XXI”, se ha erigido como referente obligado en el tema, explicando la dinámica por la cual el capitalismo tiene en su interior grandes fuerzas de convergencia y divergencia y que estas, fuera de control, producen inestabilidad. Piketty, en la  tradición de los grandes economistas, posicionó el tema sub specie temporis en la discusión pública internacional.

Paradigmas ha mostrado un gran interés en el tema de la desigualdad. Ejemplo de ello son la publicación de un especial interdisciplinario sobre desigualdad y pobreza, la realización de una animación digital para explicar la pobreza y desigualdad en México y varios artículos y reseñas de libros sobre el tema. Además, fuimos el primer medio en publicar una reseña en español del libro “El Capital en el Siglo XXI” A partir de entonces se estableció como un objetivo relevante conseguir una entrevista con el autor para preguntar algunas de las cuestiones técnicas que otros medios omiten y que son importantes para la discusión y la formación de jóvenes científicos sociales en el país.

Conseguir una entrevista con el economista estrella del momento en medio de un tour internacional no fue una  tarea fácil. Medios internacionales como New Republic, Quartz, The Guardian, entre muchos otros, han hecho pública la enorme dificultad para conseguir algunos minutos de diálogo con Piketty.  Estando conscientes de esto, se tomó la decisión de contactarlo. Siempre bajo la premisa de que para llegar alto hay que intentar cosas de altura.

Siendo fiel al espíritu de democratización del conocimiento económico que plantea en su libro y a su interés en posicionar en el centro del debate los temas de distribución del ingreso y riqueza, Piketty se mostró desde un inicio interesado en darnos una entrevista; su interés se vio incitado por el espíritu similar de Paradigmas en el que se busca fomentar la discusión informada e interdisciplinaria, ya que después de todo, la falta de cercanía entre las ciencias sociales es una de sus críticas más fuertes a la ciencia económica.

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Piketty concentrado respondiendo las preguntas de Paradigmas

Cuando el profesor Piketty arribó a México, el equipo de Paradigmas tuvo la oportunidad de conocerlo y platicar brevemente con él durante su presentación en el evento organizado por el Senado de la República y el Colegio de México. Al recordarle de nuestras preguntas, inmediatamente respondió que en cuanto pudiera las respondería, apenado nos pidió disculpas por el retraso y nos comentó que su gira había sido muy ajetreada.

Para el lector que se acerca por primera vez al autor y su libro, les recomendamos leer primero la reseña del Capital en el Siglo XXI, así como las críticas y comentarios que se han hecho en nuestra página.

A continuación se encuentran las preguntas y respuestas de este breve intercambio:

Diego Castañeda (DC): Profesor Piketty, a nombre de todo el equipo de Paradigmas quisiera agradecerle por el tiempo que nos da para hacerle algunas preguntas relativas a su libro El Capital en el Siglo XXI. Entendemos que tiene muchos compromisos y su tiempo es limitado.

Thomas Piketty (TP): Gracias, haré lo posible por contestarlas.

DC: Para comenzar, me gustaría hacerle algunas preguntas relacionadas a su libro y la economía como campo de estudio, después algunas más específicas para el contexto de México y América Latina.

TP: Ok.

DC: Algunos críticos han argumentado que no existe nada malo en que r > g (es decir, en que el retorno del capital sea más grande que el crecimiento de la economía), debido a que ésta es una condición de “eficiencia dinámica” en modelos de crecimiento económico con optimización intertemporal. ¿Cuál es su reacción frente a este argumento?

TP: No existe nada de malo con  r > g: esto puede ocurrir en un modelo de agentes representativos, por ejemplo, en una sociedad completamente igualitaria. El problema es que en la práctica existen toda clase de choques que hacen que la desigualdad en la riqueza de los individuos sea elevada (desigualdad en el ingreso salarial, diferentes tasas de retorno, choques a parámetros de preferencias, el número de hijos o dependientes económicos, etc.) y para una varianza dada de dichos choques, una mayor magnitud  de la brecha entre r y g  tiende a amplificar la concentración de la riqueza en el estado estacionario.

DC: La economía clásica (los trabajos de Smith, Ricardo, Malthus, Marx) solían concentrarse en el tema de la distribución del ingreso y la riqueza. ¿Por qué piensa que este tema fue relegado en la agenda de investigación durante la mayor parte del siglo XX; incluso cuando dentro de las economías en desarrollo la desigualdad ha sido una realidad permanente?

TP: Estoy tratando de poner el estudio sobre la distribución de vuelta al centro del análisis económico. Durante la mayor parte del siglo pasado, los asuntos distributivos fueron ignorados, en parte debido a que la desigualdad había disminuido, pero también en parte por razones ideológicas. En particular, la disciplina económica se ha vuelto mucho más centrada en modelos matemáticos abstractos con poco contenido histórico o social.

DC: Existe en la actualidad un movimiento estudiantil alrededor del mundo dentro de la economía, empujando por una reforma a los planes de estudio. ¿Está de acuerdo con ellos en la necesidad de un cambio sobre cómo se enseña la economía? Y ¿Qué retos metodológicos piensa que los jóvenes economistas interesados en investigar los temas de desigualdad y crecimiento enfrentan?

TP: Perdemos mucho tiempo haciendo matemáticas inútiles y complicadas dentro de la economía. Pienso que debemos centrarnos en modelos mucho más simples que funcionen, aunado a más estudios sobre historia económica. El principal reto para la investigación histórica de la desigualdad y del crecimiento se encuentra en la transparencia y disponibilidad de datos.

DC: Hablando sobre historia económica, hay una pregunta extra en este tema que quisiera realizarle.

TP: Ok.

DC: Usted ha explicado con anterioridad que una de las razones para volver a Francia después de estar un tiempo en los Estados Unidos es que si se hubiera mantenido en Estados Unidos hubiera tenido que escribir “papers teóricos” en lugar de “investigación histórica”. ¿Cuál piensa que es el rol de la historia económica como una fuente de conocimiento en la academia y en la discusión pública?

TP: Los economistas en Francia son menos condescendientes con otras disciplinas que los economistas en Estados Unidos. En Francia existe una tradición intelectual muy importante centrada en otras ciencias sociales como la sociología o la historia. Como gremio, los economistas solemos pensar que somos más inteligentes que todos los demás, pero en la realidad no conocemos mucho sobre la gran mayoría de fenómenos sociales, debemos ser más modestos sobre nuestros métodos. La frontera entre las ciencias sociales en la realidad no está muy bien definida y la investigación histórica debe jugar un rol más importante en la elaboración de nuestras explicaciones. Por esta razón, considero mi libro como un trabajo no exclusivamente de economía o historia económica, sino de ciencias sociales.

DC: En su libro usted describe la importancia del siglo XX en la construcción del Estado social en los países desarrollados. Esto incluye la implementación del impuesto progresivo sobre la renta, algunos impuestos sobre activos y la seguridad social. En América Latina, muchos países no tienen acceso universal a la salud o seguridad social, por ejemplo, pocos países tienen seguros contra desempleo y las pensiones basadas en el sistema de cuotas o reparto han sido desmantelados y substituidos por sistemas de capitalización individual. Además, una proporción mayor de la recaudación fiscal en muchas de estas economías viene de impuestos al consumo (como el IVA), mientras que existen pocos países con impuestos a ganancias de capital o impuestos sobre las herencias. En este sentido, el sistema impositivo y el Estado social en América Latina parecen pertenecer más al siglo XIX que al siglo XXI. Por esta razón, su propuesta parece menos factible en regiones como América Latina. ¿Qué recomendaría a la región y en particular a México, proceder secuencialmente y tratar de implementar primero el sistema impositivo del siglo XX (un poco tarde) o tratar de brincar directamente al sistema impositivo que propone en su libro para las economías desarrolladas?

TP: Creo que cualquiera que sea el país y el periodo de tiempo, se necesita de una combinación de un impuesto sobre la renta (un impuesto sobre el flujo de ingresos) y un impuesto sobre la riqueza y las propiedades (un impuesto sobre el acervo de capital). ¡Una ventaja de desarrollar esto de forma tardía es que ¡es posible hacerlo de manera correcta! En muchos países desarrollados los impuestos sobre la propiedad que existen hoy en día, fueron introducidos hace doscientos años y nunca han sido adaptados al mundo actual.

DC: Gracias por su tiempo profesor Piketty, apreciamos mucho su disposición para esta breve conversación.

TP: Lamento no poder contestar más.

Sin duda, varias de sus respuestas no dejarán de ser polémicas. En general las ciencias sociales y el proceso científico se nutre de eventos como crisis sociales, políticas y económicas. Se podría ver en el gran fenómeno del Capital en el Siglo XXI el efecto de varias de estas en los últimos años. Será cuestión de tiempo ver hasta que punto este debate de ideas  repercutirá en las acciones de política.

*La entrevista fue realizada vía correo electrónico en el idioma inglés, traducida al español por el autor. Agradezco a las personas que colaboraron para realizarla exitosamente, al equipo de Paradigmas, particularmente a los miembros de su consejo consultivo, el Dr. Gerardo Esquivel, al Dr. Jaime Ros y al Dr. Carlos Bravo por su consejo sobre la pertinencia de nuestras preguntas. Agradecemos  al Senado de la República y al Colegio de México por abrirnos sus puertas y hacer posible una breve conversación con Thomas Piketty.