El presente artículo busca explorar empíricamente el perfil de los votantes independientes mexicanos, a qué grupo demográfico pertenecen, que tipo de características socioeconómicas comparten y cuáles son las razones de su apartidismo.  Como marco teórico, se utiliza la teoría de apartidismo de Rusell Dalton. La relevancia de estudiar a los votantes independientes radica en que se trata de un grupo que ha adquirido cada vez mayor peso dentro de las elecciones en México. Su perfil es de interés para los partidos políticos en tanto que trataran de ajustar sus campañas electorales de tal forma que logren tener un mayor impacto positivo dentro de este grupo social. Así, si los votantes independientes son apolíticos,  es probable que los partidos recurran preferentemente  a la movilización masiva (acarreo) y al clientelismo como estrategias de campaña. En cambio, si se trata de votantes informados, las campañas se pueden desarrollar con mayor debate y contraste de propuestas entre candidatos. Como se puede apreciar, perfil de este tipo de votantes puede jugar un papel crucial en las elecciones intermedias de este año.

Dalton nota el hecho de que desde la década de 1960 ha empezado a decaer notablemente el número de personas que se identifican como seguidores de un partido en Estados Unidos y otras democracias industrializadas. Esto se debe a  un notable incremento en el nivel educativo de los votantes en todos los niveles socioeconómicos y la notable expansión de los medios informativos en el mundo actual (redes sociales, medios electrónicos, entre otros). Hoy en día, los votantes se enteran de asuntos de interés público a un costo muy bajo, a través de páginas de internet, programas de TV, entre otros. Además, el incremento en los niveles de educación es considerable, actualmente más del 60% de los votantes estadounidenses cuentan con educación universitaria, cuando en 1950 esta cifra era tan solo 12%, tendencia que se repite en términos similares en otros países. Es a estos proceso a lo que Dalton se refiere como movilización cognoscitiva. Actualmente una gran parte de los votantes posee la información necesaria para  realizar decisiones políticas sin la necesidad de apoyarse en lealtades partidistas como mecanismos para disminuir costos de información.

De esta manera, emerge una imagen mucho más rica y compleja de los votantes tanto partidistas como apartidistas. Analizando a los ciudadanos en dos dimensiones, partidismo y nivel de movilización cognitiva, emergen cuatro tipos de votantes. Primero están los partidistas rituales, quienes tienen una fuerte identificación partidista y bajo nivel de movilización cognitiva, por lo que participan en eventos partidistas y votan, pero tienen poco conocimiento de asuntos públicos y sus efectos, más bien responden a un proceso de socialización. En segundo lugar están los partidistas cognitivos, quienes tienen un alto nivel de identificación partidista pero también un alto nivel de movilización cognitiva, por lo que están involucrados en actividades partidistas pero también entienden los asuntos públicos más allá de lealtades a un partido.

Por otro lado, tenemos a los independientes apolíticos, quienes no tienen una identificación partidista y tienen un bajo nivel de movilización cognitiva, no tienen ningún interés en asuntos políticos, por lo que es poco probable que voten y tampoco se identifican con un partido. Por último, tenemos al nuevo tipo de independientes, los apartidistas, quienes no se identifican con un partido pero tienen un alto nivel de movilización cognoscitiva e interés por asuntos públicos. Estos votantes no realizan muchas actividades partidistas pero tienen una alta probabilidad de votar, además de que pueden formarse opiniones de asuntos públicos sin necesidad de apoyarse en identificaciones o señales partidistas.[1] Son los votantes apartidistas y  los independientes apolíticos de quienes se busca analizar su perfil en nuestra democracia mexicana.

Para analizar el perfil de estos votantes se utilizará la Encuesta Mundial de Valores 2010, encuesta que cuenta con más de 15,000 entrevistados.  Se tomará como variable dependiente una variable construida a partir a la pregunta que se le hace a los encuestados sobre su identificación partidista (PAN, PRI, PRD, independiente, no sabe/no contestó). A partir de aquí se construye una variable que toma tres posibles valores: independientes, no sabe, o si reporta tener preferencia algún partido. Con esto se pretende separar a los partidistas (cognitivos y no-cognitivos), de los apolíticos y de los independientes cognitivos. Se realiza un análisis de regresión logit multinomial con lo que se pretende estimar las probabilidades de que el encuestado sea apolítico, independiente cognitivo o partidista. Las variables independientes son: interés en asuntos políticos, ingreso, localidad (urbana/rural), niveles de educación, género, edad, religión,  seguimiento a medios de comunicación tradicionales, seguimiento de noticias a través de internet, pertenencia a alguna red social e ideología.

Por el tipo de regresión que se utilizó, debemos interpretar los resultados por pares, es decir, los efectos relativos de ser partidista contra los de ser apolítico, los de ser apolítico contra los de ser independientes y así sucesivamente.  Tomando como base a los independientes (cuando partidismo toma el valor de 2), podemos ver que en general, la teoría de Dalton explica bien el perfil de los votantes independientes mexicanos.

En primer lugar, comparando a los partidistas (partidismo=1) con los independientes (partidismo=2) vemos que al aumentar el ingreso (tomando un nivel de confianza de 10%) es más probable que sean independientes, esto se puede deber a que tal vez tienen la oportunidad de estar mejor informados. Además, mientras los votantes obtengan una mayor cantidad de información de los en medios tradicionales (TV, radio, periódico) es más probable que sean independientes. En el mismo sentido, si aumentan un nivel educativo (de primaria a secundaria, por ejemplo), la probabilidad del individuo de ser partidista respecto a ser independiente disminuye significativamente. Podemos ver que estos resultados encajan muy bien con el perfil del independiente cognitivo de Dalton, nos indican que entre los votantes mexicanos, mayores niveles de educación y mayor seguimiento de noticias en medios tradicionales, hacen que los votantes tengan más capacidades para analizar eventos políticos con su propio criterio, sin tener que recurrir a atajos informativos para tomar sus decisiones (ver gráficas 1 y 2).

Gráficas 1 y 2: Márgenes predictivos de ser independiente por seguimiento de noticias, escolaridad y tipo de localidad.

 

Por otro lado, las variables que miden si el individuo tiene acceso a internet y a una cuenta en una red social no resultan significativas, es decir, que tenga acceso a los medios electrónicos no cambia su probabilidad de ser partidista respecto a ser independiente. Esto es explicable si la mayoría de los partidistas también son cognoscitivos o bien, si el acceso a noticias por internet y redes sociales todavía no tiene mucha penetración en nuestro país, por lo que estos medios todavía no juegan un rol importante.

Asimismo, observamos que la edad del votante también tiene un efecto sobre la identificación partidista, a mayor edad mayor probabilidad de que el encuestado se identifique con un partido. Una vez más, esto es consistente con la teoría de Dalton, antes el proceso de socialización partidista era más marcado, además de que estas identificaciones tienden a aumentar con el tiempo.

Por otro lado, ahora analizando a los apolíticos (cuando el encuestado no sabe o no contesta la pegunta de partidismo) con respecto a los que se declaran independientes, encontramos varios resultados similares a los del caso anterior. Los individuos tienen menor probabilidad de ser apolíticos vis-a-vis independientes mientras mayor sea su ingreso, mayor seguimiento a noticias hagan, mayor escolaridad tengan, más jóvenes sean, menos religiosos sean y si viven en localidades urbanas (ver gráfica 3). Todos estos efectos son en el mismo sentido que  el caso de comparación de independientes contra partidistas, sin embargo, son de menor magnitud. Asimismo, en esta comparación también se mantiene el efecto de que los partidistas muestran más interés en noticias y asuntos políticos, aunque tanto su efecto como significancia son menores.

Gráfica 3: Márgenes predictivos de ser apolítico por seguimiento de noticias y localidad.

 

Este análisis permite analizar a grandes rasgos que características tienen los distintos tipos de votantes en nuestro país. Como se observó, existe evidencia de que la teoría de Dalton sobre el nuevo tipo de votante independiente se cumple. A mayor nivel de educación, mayores ingresos y mayor seguimiento a noticias políticas, hay significativamente una mayor probabilidad de que el votante sea un independiente cognoscitivo. Por tanto, es posible decir que  el votante independiente mexicano tiene un perfil muy claro: tiene altos ingresos, tiene varios años de educación, es joven, vive en una ciudad y muestra un gran interés en asuntos políticos.

Bibliografía

Converse, Peter. “The Nature of Belief Systems in Mass Publics”, en David Apter (ed.), Ideology and Discontent. New York: Free Press.

Dalton, Rusell. The Apartisan American: Dealignment and Changing Electoral Politics. California: CQ Press, 2013.

 

 

[1] Dalton, “The Apartisan America”, 39-41.