América Zepeda Cabiedes¹
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“Se debe actuar de modo que la memoria colectiva sirva a la liberación, y no a la servidumbre de los hombres.”
Jacques Le Goff

En un texto de 1936 (El narrador), Walter Benjamin se plantea la desarticulación de la información con la formación de experiencia de las masas. Este texto —como algunos otros del filósofo alemán, leídos en nuestro caótico segundo milenio— parece un ensayo que se planteó algún escritor de SciFi por la precisión en su visualización de lo que, después de la Segunda Guerra Mundial, se convertiría en cotidiano: la reproductibilidad del arte y el estado de sobreinformación, entre otras. Lo que acá nos ocupa, es el problema de la incapacidad de transmitir experiencias.

De modo perspicaz —tan sólo con la Gran Guerra como referencia histórica nociva—, Benjamin tiene una preocupación que se mantendrá en nuestros tiempos: la incapacidad de los pueblos por hacer memoria. Y así, desde mi terruño (la Ciudad de México en nuestro 2015), he buscado replantearme el papel de la literatura —y de algunas otras turas— en la construcción de memoria e identidad de la Latinoamérica del siglo XXI.

El arte siempre se ha planteado como un modo de resistencia² hacia el devenir irreflexivo de la sociedad de su tiempo³. En este sentido, tenemos una salvación para la memoria de los pueblos: la posibilidad de transferir la experiencia y la creación de memoria colectiva, a través de proyectos artístico-políticos.

Walter Benjamin

«La narración alcanza una amplitud de vibración de que carece la información» (Walter Benjamin).

Así aparece Julio Cortázar al rescate de la experiencia del exilio sudamericano por las dictaduras que asediaron al continente en los sesenta. El texto que me parece más acabado en este sentido y que, además, expone de manera más evidente el rescate de la información periodística —que, ya en tiempos de Benjamin, bombardeaba las masas de datos y acontecimientos sin reflexión— es Libro de Manuel.

Cuando Benjamin habla del narrador y su importancia en la construcción de memoria y experiencia, hace énfasis en la empatía que se genera con el acontecimiento narrado por el recuerdo que deja impregnado en nosotros quien nos cuenta su experiencia. Así, este sujeto que nos habla deja en su relato toda su persona. Esto lo contrapone a la información que habla del “puro acontecimiento en sí. Más bien [el narrador] lo sumerge en la vida del comunicante para poder luego recuperarlo. Por lo tanto la huella de narrador queda adherida a la narración, como las del alfarero a la superficie de su vasija.”4

Julio Cortázar reivindica en Libro de Manuel los recortes de periódico que él selecciona en tiempo real mientras escribe la novela, no sumergiéndolos en su vida, sino en la de sus personajes. Cuando un recorte es leído por alguno de ellos, siempre nos encontramos en alguna escena en la que —quizás— uno esté molestando a otro con que traduzca la nota o siendo incrédulos con el contenido. Así, cuando nosotros recordamos el recorte, pensamos en el acontecimiento y en la anécdota que lo rodea.

Cortázar2

«Las noticias del lunes o del jueves que entraban en los intereses momentáneos de los personajes fueron incorporadas en el curso de mi trabajo del lunes o del jueves» (Julio Cortázar).

Pienso que, en este punto, nos encontramos con la sorpresa de tener dos niveles de narración. El primero es el de Julio Cortázar cuando escoge las notas de periódico que incluirá en su novela y cómo construye los momentos ficticios que nos hará vivir de la mano de la novela. Aquí el narrador es tanto creador de historias como seleccionador de información. Él decide qué historia de Argentina referirá en su texto. El segundo nivel de narración es el que nace de la relación que hacemos con los personajes que Cortázar ha creado. Esta novela tiene cambios de voz narrativa que nos hace conocer la manera de pensar y sentir de los personajes. De este modo, cuando ellos hablan de un hecho histórico —que además, generalmente, conocemos como latinoamericanos—, es resignificado por lahuella que deja el personaje.

El mayor nexo entre una novela y sus lectores es, para Benjamin, el interés mutuo de preservar la memoria. Nosotros, como lectores, podemos abandonar el Libro de Manuel cuando lo deseemos. Pero si leemos hasta el final —hasta la muerte de la narración—, nos volvemos testigos de los acontecimientos que vivieron los personajes y los hechos que resaltaron mientras leían un periódico y se cebaban un mate.

Al ser testigos, podemos incorporar los acontecimientos que no nos corresponden. De esta manera, nuestra memoria se aumenta y queda nutrida por las experiencias de los demás. Así Cortázar, en los setenta, logra salvar la información del devenir irreflexivo y la hace vivible. Se ha convertido en creador de testigos y salvador de la experiencia del exilio.

Bibliografía

  • Benjamin, Walter, El narrador, traducción de Roberto Bratt, Taurus, Madrid, 1991. Consultado en http://mimosa.pntic.mec.es/~sferna18/benjamin/benjamin_el_narrador.pdf.
  • Cortázar, Julio, Libro de Manuel, Punto de Lectura, Madrid, 2004.
  • Deleuze, Gilles, “R de Resistencia”, Abecedario de Gilles Deleuze, 1968. Consultado en https://www.youtube.com/watch?v=Ed-bVLIBDwY por última vez el 17/12/2014
  • Verwoert, Jan, “Saber es sentir. Tanto si lo queremos como si no”, en En torno a la investigación artística. Pensar y enseñar el arte: entre la práctica y la especulación teórica, Barcelona, 2010, pp. 13-28.

¹ Estudiante de la licenciatura Estudios Latinoamericanos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha participado en foros internacionales como la Conferencia Internacional de las América en Punta Cana, República Dominicana donde se le otorgó el reconocimiento a la mejor capacidad de negociación y el Coloquio Internacional “Cinco Literatos en Centenario” en la University of Ottawa en Ontario, Canadá. Ha tomado cursos sobre arte y ciencias sociales en el Museo de Memoria y Tolerancia. Actualmente está interesada en la crítica de arte y las ideas circundantes al posestructuralismo y la posmodernidad. Trabaja desde un enfoque transdisciplinario.

² Gilles Deleuze, “R de Resistencia”, Abecedario de Gilles Deleuze, 1968. Consultado en https://www.youtube.com/watch?v=Ed-bVLIBDwY por última vez 17/12/2014.

³ Las posturas de los teóricos que hablan de un fin de este acto de resistencia y por lo tanto el arte, son tema de un artículo que quizás convendría publicar después.

4 Op. cit., pág. 7.