Maximo Jaramillo[1]

Una crisis se vive en México, aunque muchos no lo quieran aceptar. Al igual que lo que sucede en diferentes países alrededor del mundo, parece que los hogares en México no han logrado salir de la crisis económica que estalló en 2008 en Estados Unidos y se esparció rápidamente a todos aquellos países cuyo único error fue estar conectados a la economía global. El argumento principal de este artículo es dar un acercamiento (muy resumido) a la economía de los hogares durante el periodo 2012-2014, el cual, según se trata de demostrar, es similar al comportamiento presentado en el periodo 2008-2010, durante los meses y años que oficialmente se reconoce duró la crisis económica en México.

Este artículo se estructura en cinco ideas principales, que se presentan a continuación:

Primero, al igual que en el periodo oficial de crisis (2008-2010), en el periodo 2012-2014 disminuyó el crecimiento económico, lo que aumentó la pobreza y disminuyó la desigualdad de ingresos corrientes totales (como suele pasar en México, para ejemplos de lo anterior ver Cortés (2012)).

En la gráfica 1 pueden observarse las similitudes entre ambos periodos. En el primer periodo (2008-2010) la desaceleración económica golpeó principalmente en el año 2009, lo que fue acompañado de la disminución de los ingresos en los hogares mexicanos. Esto tuvo como consecuencia el crecimiento en los porcentajes de pobreza (el porcentaje difiere según la línea de pobreza utilizada) y la disminución del coeficiente de Gini de la desigualdad en los ingresos (corrientes totales). Es decir, se observó una “disminución” de la desigualdad (más adelante se explica porque se duda de que esto sea una disminución real en la desigualdad).

Mientras tanto, en el segundo periodo (2012-2014) el año con peor desempeño económico fue el 2013 (aún resta ver qué sucederá con el año 2015). Oficialmente no se ha reconocido que la economía esté en “crisis”, dado que la definición de crisis económica suele comprender una serie de periodos continuos de caída en la producción económica, requisito el cual no se ha cumplido para este periodo. Aun así, el periodo ha presentado cambios en pobreza y desigualdad con tendencia similar a la presentada durante el primer periodo, el de crisis oficial. Esto puede observarse nuevamente en la gráfica 1.

Gráfica 1: Cambios en desigualdad, pobreza y crecimiento económico (2007-2014).

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Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. (BIE y ENIGH).

Nota: Crecimiento del PIB corresponde al eje izquierdo y Desigualdad y pobreza corresponden al eje derecho.

En segundo lugar, los cambios en la pobreza y desigualdad de los hogares en México entre 2012 y 2014 son peores de lo que parecen a primera vista, y aún más similares al periodo de crisis oficial (2008-2010). Un análisis (solo un poco, dada la extensión y naturaleza de este artículo) más profundo de dichas tendencias puede demostrar lo anterior.

Analizar los datos sobre la pobreza por ingresos suele ser problemático ya esta medida depende totalmente de que tan generosa sea la línea de pobreza utilizada, es decir, debajo de cuánto ingreso podemos decir que un hogar es pobre. Al parecer este debate ya se ha abierto durante los días anteriores (por ejemplo, las cifras de Boltvinik que difieren de las de CONEVAL ).

Aquí presentamos dos medidas con cálculos de elaboración propia, las cuales tienen un propósito definido cada una. Primero, el cálculo de la pobreza absoluta, es decir, proveniente de una línea de pobreza objetiva, definida a través de algún método que establece que un hogar que tenga ingresos menores a dicha línea no podría satisfacer ciertas necesidades. En este caso, la línea utilizada es la “línea de bienestar” de CONEVAL (lo cual no implica que estemos de acuerdo con dicha línea de pobreza, pero es la línea para la cual es más fácil tener acceso a datos históricos a través de internet). Utilizando esta medida de pobreza absoluta, encontramos que durante el periodo de crisis oficial (2008-2010) la pobreza pasó de 39% a 45%. De manera similar, en el periodo 2012-2014, la pobreza también aumentó, en este caso de 42% a 46% (los datos de pobreza en la gráfica 1 y 2 refieren a esta medición). Pueden encontrarse cambios más dramáticos de los porcentajes de pobreza en las otras mediciones ya citadas, lo cual es aún más preocupante si pensamos en el problema social en términos absolutos.

La segunda medida de pobreza utilizada, es una medida de pobreza relativa. Este tipo de medidas de pobreza se encuentra más relacionada con las medidas de desigualdad, ya que la línea de pobreza no se establece según necesidades mínimas, si no que se establece con referencia a los ingresos de los demás hogares. En el caso de la medida de pobreza relativa aquí utilizada, la línea de pobreza refiere a la mitad de la mediana de los ingresos del todos los hogares. Al utilizar esta medida encontramos una tendencia en la disminución de la pobreza desde 2008 hasta 2014 (véase tabla 1), a diferencia de lo encontrado con las mediciones de pobreza absoluta. Esto se relaciona con lo siguiente a analizar, el comportamiento de la desigualdad.

La desigualdad también puede ser medida con diferentes indicadores. El clásico análisis del coeficiente de Gini, el que aquí se utiliza, implica una medida de desigualdad relativa. Aun así, existen medidas como el “Gini Absoluto” en las cuales la disminución de la distancia relativa entre los ingresos de los hogares se pondera según los valores absolutos de dichos ingresos. Por el momento (es escasa la información acerca de cómo realizar dicho cálculo) presentamos solamente los cálculos del coeficiente de Gini en su versión más utilizada (relativa).

Así pues, durante el periodo de crisis oficial (2008-2010), hubo una disminución en la desigualdad si se observa el coeficiente de Gini del ingreso corriente total, el cual pasó de 0.48 a 0.46. Si bien la magnitud es mucho menor, dicha medida también presentó una disminución durante 2012-2014 (de 0.4654 a 0.4640).

Es importante mencionar que dichas tendencias en la disminución de la desigualdad de los ingresos corrientes totales durante periodos de crisis económica, suelen ser medidas muy generales que ocultan una serie de aumentos en desigualdad que deben de ser analizados con mayor profundidad (para un análisis a profundidad de los cambios en la desigualdad durante el periodo de crisis 2008-2010, ver Jaramillo (2015) y Jaramillo (2014)). Por ejemplo, si observamos las medidas de desigualdad de los ingresos por trabajo, encontramos que en el periodo de crisis oficial (2008-2010) aumentó la desigualdad con el coeficiente de Gini de por ingresos de trabajo, mientras que si vemos la relación del percentil 90 sobre el percentil 10 (otra medida de desigualdad relativa ampliamente utilizada), vemos que en ambos periodos aumentó la desigualdad. Lo anterior nos lleva a la necesidad de un análisis más profundo, yendo directamente a los datos de los ingresos de los hogares y dejando de lado momentáneamente las medidas resumen de desigualdad.

Gráfica 2: Desigualdad (de ingreso corriente total y de ingreso por trabajo), y pobreza.

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Fuente: Elaboración propia con datos de INEGI. (BIE y ENIGH).

Tabla 1: Diferentes medidas de desigualdad y pobreza.

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Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH y CONEVAL.

 Es así como pasamos al tercer punto de este artículo, que busca analizar las similitudes y diferencias en los cambios en los ingresos entre el periodo 2008-2010 y el 2012-2014. En la tabla 2 podemos encontrar dichas cifras, y de ellas pueden derivarse varias observaciones. Primero, en ambos periodos hubo una disminución en el ingreso promedio de los hogares (de 12% en 2008-2010 y 3% en 2012-2014). Pero aun cuando en ambos hubo disminución de los ingresos promedios, en el primer periodo los ingresos totales de los hogares más ricos cayeron más que si se compara con el cambio en los ingresos de los hogares más pobres. Lo anterior no sucedió durante 2012-2014. Aquí la disminución de ingresos parece haber sido de manera más similar entre hogares ricos y pobres. De hecho, a diferencia de 2008-2010, cuando los hogares con la mayor disminución de ingresos fueron los del decil X (es decir, los más ricos), durante 2012-2014 el decil  X se encuentra entre los menos afectados.

Esta diferencia puede ser más clara si analizamos el comportamiento de los ingresos totales del 1% más rico de los hogares del país. Aquí encontramos una gran diferencia entre ambos periodos de crisis (oficial 2008-2010 y silenciosa 2012-2014): Durante la primera, los ingresos de esta élite se vieron afectados por un 29%, mientras que en la crisis silenciosa sus ingresos aumentaron en un 13%. Es decir, en el periodo 2012-2014, mientras los ingresos promedios de los hogares en México disminuyeron en un 3%, los ingresos del 1% más rico aumentaron, y no sólo aumentaron, aumentaron en un 13% (para una crítica a la sub-estimación de los ingresos del 1% más rico, véase aquí) Visto de esta manera, parece poco decir que la desigualdad casi permaneció igual, lo que se obtiene al observar coeficiente de Gini.

Tabla 2: Ingreso corriente total mensual de hogares, 2008-2014 (pesos de 2014).

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Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH.

 Como cuarto y último punto, presentamos los resultados de un análisis más profundo derivado de observar las fuentes de ingreso que dan lugar a la variable anteriormente analizada (ingreso corriente total).  En este caso, destacamos tres casos: los ingresos por trabajo, los ingresos por rentas, y los ingresos por beneficios gubernamentales.

 En el primer caso, los ingreso por trabajo, es de destacar que la disminución del periodo 2012-2014 (1%) es menor que la del periodo 2008-2010 (9%), lo cual se debe en gran medida a que, a diferencia del periodo de crisis oficial, en el periodo 2012-2014 no todos los deciles de hogares presentaron disminución en sus ingresos. De hecho, es grave darse cuenta que, los más afectados después del decil VII son los hogares del decil I, es decir, los más pobres (que por hogar reciben $841 pesos mensuales). De hecho, nuevamente, a diferencia del primer periodo, en 2012-2014 los ingresos del decil más rico también aumentaron.

El segundo caso es el análisis de los ingresos por rentas, que comprenden ingresos por arrendamiento y por utilidades, que, como debe de suponerse, son aún más polarizados que otras fuentes de ingresos. Aun así, lo que se busca destacar aquí es que la disminución promedio de los ingresos por rentas fue mucho menor en 2012-2014 (7%) comparada con la de 2008-2010 (61%). Esta fuente de ingresos es una de las principales fuentes en la contribución a la desigualdad total en México, por lo que el hecho de que la disminución haya sido menor para el periodo 2012-2014 explica las diferencias en los cambios del ingreso total en dicho periodo. También en los ingresos por rentas puede encontrar explicación a los cambios en el ingreso del 1% más rico del país, ya que sus ingresos por rentas aumentaron en 13%, a diferencia de la disminución de los ingresos por rentas en promedio, y en contraste con la disminución de los ingresos totales de los hogares en general.

El último caso que se presenta es el de los ingresos por beneficios gubernamentales, debido a que estos pueden (o no) ser fundamentales para los hogares con menores ingresos durante los periodos de crisis. De hecho, se presentan justamente porque tanto en el periodo de crisis oficial (2008-2010) como en el periodo de la crisis silenciosa (2012-2014) no han presentado grandes cambios los beneficios gubernamentales, es decir, no han contrarrestado los efectos negativos causados por la disminución en otras fuentes de ingreso.

Tabla 3: Ingreso por trabajo, por rentas y por beneficios gubernamentales, 2008-2014 (pesos de 2014).

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Fuente: Elaboración propia con datos de ENIGH.

Como conclusión, pueden resumirse lo siguiente:

Primero, en el periodo de 2012 -2014 se ha presentado una crisis (la que llamamos “crisis silenciosa”) para los hogares en México, lo que se demuestra con sus similitudes con el periodo 2008-2010 en cuanto a las tendencias negativas en pobreza, desigualdad y en general con las diferentes fuentes de ingresos. La diferencia es que, al no ser reconocida, no se han emprendido medidas por parte del gobierno para contrarrestar dichos efectos negativos

Segundo, una diferencia importante entre la crisis de 2008-2010 y 2012-2014, la primera parecía haber afectado más a los hogares más ricos (por lo menos en cuanto a ingresos totales, aunque hay críticas a esto que ya se han citado), mientras que la actual parece haber afectado por igual a hogares ricos y pobres, y de hecho, al observar los datos para el 1% más rico de los hogares, se observa que han aumentado sus ingresos, en contraste con la disminución promedio de total de los hogares.

Tercero, al observar diferentes fuentes de ingreso, como ingresos por trabajo e ingreso por rentas, seguimos confirmando las similitudes entre la crisis de 2008-2010 y 2012-2014, además de la diferencia de que, en algunos casos, los efectos negativos de la crisis actual han afectado aún más a los hogares pobres, comparado con lo que sucedió en el primer periodo. De hecho, el comportamiento durante 2012-2014 de los ingresos por rentas del 1% más rico explica por qué se han visto beneficiados en dicho periodo de crisis, a diferencia de lo sucedido en el periodo 2008-2010.

Cuarto, se destaca que, al no ser reconocida la actual crisis como una crisis para los hogares mexicanos, se han omitido política contra-cíclicas y que alivien los efectos de las crisis, sobre todo en los hogares más pobres, como puede observarse en la fuente de ingresos de “beneficios gubernamentales”, los cuales han permanecido casi constantes para los hogares más pobres.

Así pues, es necesario seguir analizando los datos de manera que se demuestre que actualmente los hogares en México viven una crisis, que ha sido silenciada y debe de ser puesta en el debate como tal, de manera que se tomen medidas que puedan poner marcha atrás a los efectos negativos, que golpean aún más a los hogares que de por sí ya eran muy vulnerables.

Cortes, F. (2012). “Desigualdad económica en México, enfoques conceptuales y tendencias empíricas”. Estudios Sociológicos, Vol. 30 (Núm. Extraordinario), 157-189.

Jaramillo, M. (2014). “¿Cómo afectan las crisis económicas la desigualdad social entre los hogares?”, Tesis para obtener el grado de Maestro, Universidad de Guadalajara.

Jaramillo, M. (2015). “The effects of economic crises on social inequality: The 2008-2009 economic crisis and its effects on Zapopan, Mexico”. The International Journal of Interdiscilinary Social and Community Studies, Vol. 9 (2), 13-31



[1] Estudiante de doctorado en ciencia Social por El Colegio de México y economista y maestro en ciencias sociales por la Universidad de Guadalajara. Interesado en temas relacionados con desigualdad, política social y pobreza. Twitter: @majm34