Si le preguntamos al consejo de Estabilidad Financiera, a la Reserva Federal, o al FMI, sobre la situación de la economía mundial nos dirían que es alentadora. Sin embargo, la economía mundial aún no se recupera de la última gran crisis financiera del sistema capitalista, iniciada en 2008. Crisis que, además de no tener una recuperación en el mediano plazo, ha tenido repercusiones no sólo en los mercados financieros, sino también dentro de la teoría económica. Esto es, ante la incapacidad de relanzar un ciclo de crecimiento económico sostenido, se ha comenzado a cuestionar sobre si las ideas keynesianas convencionales son la mejor guía en esta situación, tal y como ocurrió en los años setenta del siglo pasado.

Las discusiones sobre cómo salir de la crisis en 2008-2009 se vieron reducidas a dos opciones. La primera, un excesivo gasto público deficitario (considerado como keynesiano) que incluyera inyecciones de liquidez y rescate de empresas e instituciones de relevancia sistémica. O la segunda, implementar políticas de austeridad.

El número de opciones se puede explicar por la escasa cantidad de economistas heterodoxos (no sólo keynesianos) quienes no han tenido un papel protagonista en la discusión de los hacedores de políticas para salir de la crisis. Y la visión preponderante en las dos opciones de política parte de la idea de que la economía se ocupa de la administración de recursos escasos, uno de ellos siendo el dinero.

Sin embargo, es gracias a Keynes, que sabemos que el dinero no es escaso, y que los gobiernos pueden crearlo sin que necesariamente provoquen inflación (Hansen, 1974). Esto, es uno de los cimientos sobre los que Keynes construyó su pensamiento, que tiene como objetivo principal lograr un sistema social eficiente en términos económicos y morales (Skidelsky, 2003). Sistema donde el gasto público es una herramienta importante (no la única), y es fundamental, no el gasto en sí, sino cómo se usa (Parguez, 2010).
La administración de Obama optó por la primera opción para salir de la crisis, a la que sus detractores e impulsores llamaban keynesiana. Pero que no lo era, ya que sólo una minúscula parte de ese gasto se destinó a actividades productivas. Esto implicó socializar los costos de rescatar al capital financiero, y premiar el fraude financiero de Wall Street (Fullwiler, Wary 2010. Lewis, 2010).

Podemos esperar que éste tipo de decisiones de política económica continúen (es probable que el corto plazo USA aumente su gasto militar y disminuya o mantenga igual su gasto en educación y/o salud), pues entre los consejeros económicos se encuentra Lawrence Summers. Summers fue Director de Consejo Nacional de Economía de los Estados Unidos de 2009 a 2010, y uno de los responsables del fallido rescate bancario en México tras la crisis de 1994-1995.

Hasta ahora el legado de Keynes se ha visto afectado en la práctica por la administración de Obama. Sería algo terrible que dicha práctica lleve a daños teóricos como en los años setenta ocurrió con la pérdida de poder explicativo de la Curva de Phillips. Hoy en día tanto los economistas heterodoxos, no sólo los post-keynesianos, tenemos la obligación de evitar que ideas erróneas, como el que todo gasto público deficitario es keynesiano, o que el control de la inflación tiende a incrementar el PIB, sigan dominando el pensamiento económico; y el consecuente aumento de la pobreza y desigualdad que provoca su aplicación.

Fuentes

Filwiler, Scott. Wray, Randall (2010). It’s time to rein in the FED. Public Policy Breif No. 117. Levy Economics Institute.
Hansen, Alvin (1974). Guía de Keynes. FCE.
Lewis, Micahel (2010). The big short: inside the doomsday machine. W. W. Norton and Company.
Marx, Karl (1850). The class struggles in France, 1848 to 1850.
Parguez, Alain (2010). La crisis financiera mundial de 2008 ¿Cuál sería el distinto New Deal que permita reconstruir un orden estable? En Correa, E. Guillén, A. Vidal, G. (coords) Capitalismo ¿Recuperación? ¿Descomposición?. Miguel Ángel Porrúa.
Skidelsky, Robert (2003). Keynes and the crisis of liberalism. Conference for the 120th Birthday of Lord Keynes. Budapest University of Economic Sciences and Public Administration.